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Historia
de los Acontecimientos
En Medjugorje (Citluk, Bosnia y
Herzegovina) desde hace mas de 26 años seis testigos
fidedignos perseverantemente dan fe bajo juramento, que
desde el 24 de junio de 1981, la Bienaventurada Virgen
María, o la "Gospa", como aquí se la conoce afectuosamente,
se les ha apareccido y sigue apareciendo cada día, todavia a
tres de ellos, hasta el dia de hoy. El primer día En la
fecha citada, hacia aproximadamente las seis de la tarde, en
la zona de la colina de Crnica, conocida como Podbrdo, los
niños Ivanka Ivankovic, Mirjana Dragicevic, Vicka Ivankovic,
Ivan Dragicevic, Ivan Ivankovic y Milka Pavlovic vieron una
increíblemente bella mujer joven, con un niño pequeño en
brazos. No les dijo nada, pero les indicaba con gestos que
podían acercarse. Sorprendidos y asustados, tuvieron miedo
de acercarse, aunque pensaron inme El segundo día El segundo
día, el 25 de junio de 1981, los niños quedaron en
encontrarse nuevamente en el mismo lugar donde el día
anterior ya se había aparecido la Virgen, esperando verla
nuevamente. De repente, un destello de luz. Los niños
miraron hacia arriba y vieron a la Virgen, esta vez sin el
niño. Era indescriptiblemente bella, sonriente y alegre. Les
hizo gesto con sus manos de que se acercaran. Se animaron y
subieron hacia ella. Inmediatamente cayeron de rodillas y
empezaron a rezar el Padrenuestro, Avemaría y Gloria. La
Virgen rezaba con ellos, menos el Avemaría. Después de
rezar, empezó a hablar con los niños. Ivanka, lo primero de
todo, le preguntó por su madre, que hacía dos meses que
había fallecido. Y Mirjana pidió a la Virgen alguna señal
para dar a la gente, para demostrarles que no estaban ni
locos ni mentían, como algunos habían dicho. La Virgen dejó
a los niños finalmente con las palabras: "Dios esté con
vosotros, mis ángeles!" Antes, cuando le preguntaron si la
volverían a ver al día siguiente, les contestó asintiendo
con la cabeza. Según los chicos, todo el encuentro fue
indescriptible. Ese día, dos niños que formaban parte del
grupo el primer día, no estaban: Ivan Ivankovic y Milka
Pavlovic. En su lugar vinieron otros dos: Marija Pavlovic y
Jakov Colo. Y desde entonces, según esos seis niños, la
Virgen se les aparece regularmente. Milka Pavlovic e Ivan
Ivankovic, que estuvieron presentes el primer día de las
apariciones, no volvieron a ver más a la Virgen, aunque
volvían al lugar de las apariciones con la esperanza de
verla. El tercer día El día 26 de junio de 1981, muy
ilusionados los niños, esperaron hacia las seis de la tarde,
que era cuando se les había aparecido previamente. Iban
hacia el mismo lugar, para encontrarse ahí con ella. Estaban
muy contentos, aunque, al preguntarse cuál sería el
resultado de todo ello, su alegría se mezclaba con temor,. A
pesar de todo, los niños sentían algún tipo de fuerza
interior empujándoles a encontrarse con la Virgen. De
repente, mientras los niños se encontraban aú n de camino,
una luz destelló por tres veces. Para ellos, y para quienes
les seguían, era una señal indicando el paradero, la presencia de la Virgen. En ese tercer día, la Virgen se
apareció todavía más arriba que en los días anteriores. De
golpe, la Virgen desapareció. Pero cuando los niños
empezaron a rezar, volvió a acudir. Estaba alegre y
sonriendo serenamente, y otra vez más, su belleza era
irresistible. Cuando salieron de casa, algunas mujeres
mayores les aconsejaron llevar agua bendita con ellos para
asegurarse de que no fuera el demonio. Cuando estuvieron con
la Virgen, Vicka cogió el agua y la echó en dirección de la
visión, diciendo: "Si tú eres nuestra Madre bendita, por
favor quédate, y si no, aléjate de nosotros". La Virgen
sonrió al oir eso y se quedó con ellos. Entonces fue cuando
Mirjana le preguntó su nombre, y ella le contestó: "Soy la
bienaventurada Virgen María." Ese mismo día, bajando del
Podbrdo, la Virgen se apareció nuevamente, esta vez sólo a
María, diciendo: "Paz, paz, paz y sólo paz". Detrás de ella,
Marija pudo ver una cruz. Tras lo que la Virgen, con
lágrimas, corroboró: "La paz debe reinar entre el hombre y
Dios, y entre todos los pueblos!". Esto tuvo lugar hacia
medio camino subiendo al lugar de las apariciones. El cuarto
día El 27 de junio de 1981, la Virgen se apareció tres veces
a los niños. Esta vez, los niños le preguntaron todo tipo de
cuestiones, y la Virgen les respondió. Para los sacerdotes,
dió el siguiente mensaje: "Han de creer firmemente, y han de
cuidar la fe del pueblo". Nuevamente, Jakov y Mirjana
pidieron una señal, porque la gente había empezado a
acusarles de mentir o tomar drogas."No tengáis miedo de
nada", les contestó la Virgen. Antes de despedirse, al
preguntarle si volvería, dijo que lo haría. Bajando el
Podbrdo, la Virgen se apareció una vez más para despedirse
con estas palabras: "Que Dios esté con vosotros, mis
ángeles, idos en paz!". El quinto día El día 28 de junio de
1981, grandes multitudes, de todas partes, iban juntándose
ya desde muy temprano. Hacia el mediodía, había unas quince
mil personas. Ese mismo día fray Jozo Zovko, el párroco,
interrogó a los niños sobre lo que habían visto y oído en
los días anteriores. A la hora de costumbre, la Virgen
nuevamente se apareció. Los niños rezaron con ella, y luego
le preguntaron. Así, Vicka, le preguntó: "Mi querida Señora,
qué quisieras de nosotros, y qué de nuestros sacerdotes ".
La Virgen le contestó: "La gente debe rezar y creer
firmemente". De los sacerdotes, dijo que debían ser fuertes
en la fe, y ayudar a los demás a creer firmemente. Ese día,
la Virgen acudió y se fue varias veces. Una de esas veces,
los niños le preguntaron por qué no se aparecía en la
parroquia, para que todo el mundo le pudiese ver. Contestó:
"Bienaventurados aquellos que sin haber visto, han creído".
Aunque la multitud les importunaba con sus preguntas y
curiosidades, y el día era bochornoso y pesado, los niños se
sentían como en el cielo. El sexto día El 29 de junio de
1981, los niños fueron llevados a Mostar para un
reconocimiento médico, tras el que se les diagnosticó como
"sanos". El informe del médico jefe de servicio fue: " No
están locos los niños, sino la persona que los ha traído
aquí." La multitud ese día, en la colina de las apariciones,
fue mayor que nunca. Tan pronto como los niños llegaron al
lugar de siempre y empezaron a rezar, la Virgen se apareció.
En esta ocasión, la bienaventurada Madre de Dios les exhortó
a tener fe, diciéndoles: "La gente debe creer firmemente y
no tener miedo". Ese día, una doctora que iba siguiendo y
observándoles a los niños durante la aparición, deseó tocar
a la Virgen. Los niños guiaron su mano al lugar donde se
encontraba el hombro de la Virgen, y sintió como un
estremecimiento. La doctora, aunque fue agnóstica, tuvo que
reconocer que: "Aquí, algo extraño está pasando". El mismo
ese día, un niño llamado Daniel Setka, fue milagrosamente
curado. Sus padres lo llevaron a Medjugorje, rezando
específicamente para su curación. La Virgen había prometido
que ello se haría si los padres rezaran, y ayunaran, y
creyeran fuertemente. El niño fue sanado de re pente. El
séptimo día El 30 de junio de 1981, dos chicas jóvenes
propusieron a los niños chicos irse lejos en coche, para poder dar un paseo. De hecho, su intención era llevarlos
lejos de la zona, y retenerlos hasta después que el tiempo
usual de la aparición hubiera pasado. Sin embargo, aunque
los niños se encontrasen bastante lejos del Podbrdo, en el
momento normal de la aparición, pasó como si una llamada
interior les incitara a pedir de salir del coche. Tan pronto
como lo hicieron, y se pusieron a rezar, la Virgen se acercó
hacia ellos, desde la dirección del Podbrdo, que en ese
momento se encontraba a un kilómetro. Rezó siete
padrenuestros, etc. Asi la trampa de aquellas jóvenes quedó
sin efecto. Muy pronto después de esto, la policía empezó a
entorpecer a los niños y los peregrinos de ir a Podbrdo, el
lugar de las apariciones. Aunque primero a los niños y luego
a la multitud, se les prohibió ir, la Virgen siguió
apareciéndoseles en lugares escondidos, en sus casas y en el
campo. Los niños ya habían conseguido confianza y
abiertamente hablaban con la Virgen, buscando
ilusionadamente sus consejos, escuchando sus advertencias y
mensajes. De esta forma, los acontecimientos de Medjugorje
continuaron hasta el 15 de enero de 1982. Al mismo tiempo,
el párroco empezó a acoger a los peregrinos en la iglesia,
permitiéndoles participar en el rosario y en la celebración
de la eucaristía. Los niños también rezaban ahí su rosario.
La Virgen se apareció a veces, durante este período, en la
iglesia. Incluso una vez, el mismo párroco, mientras rezaba
el rosario, vió a la Virgen. Inmediatamente interrumpió la
oración, y espontáneamente empezó a entonar un canto
popular: "Lijepa si, lijepa Djevo Mario";-"Oh, qué bella que
eres, Santísima Virgen María". Toda la iglesia pudo
apercibirse de que algo fuera de lo corriente le ocurría.
Luego declaró que la había visto. Y así, él, que hasta
entonces había no solamente dudado, sino estado en contra
del más mínimo hablasobre apariciones, se convirtió en el
defensor de ellos. Dio testimonio de su apoyo hacia las
apariciones hasta tal punto que fué condenado a prisión.
Desde el 15 de enero de 1982 en adelante, los niños vieron a
la Virgen en una estancia lateral de la parroquia. El
párroco lo preparó así por las dificultades e incluso
peligros que nuevamente se presentaron. Previamente, los
niños se aseguraron de que ello estaba de acuerdo con los
deseos de la Virgen. De todas formas, debido a la
prohibición del obispo diocesano, desde abril de 1985 en
adelante, los niños dejaron de usar el entorno de la iglesia
como lugar de las apariciones. Así, en cambio, fueron a una
habitación de la casa parroquial. En todo el tiempo
comprendido entre el principio de las apariciones hasta hoy,
sólo ha habido cinco días en los que la Virgen no se
apareciese. La Virgen nunca se ha aparecido en el mismo
lugadiatamente que era la Virgen.r, ni incluso al mismo
grupo, o a una sola persona, ni tampoco sus apariciones
duran un tiempo específico. A veces dos minutos, a veces una
hora. Tampoco se aparecía cuando los niños lo deseaban. En
alguna ocasión, rezaban y esperaban, pero la Virgen no
aparecía hasta un momento después, inesperadamente y sin
advertencia. También a veces se aparecía a uno y no a los
demás. Si no hubiera prometido una hora señalada, nadie
hubiera conocido cuándo se querría aparecer o si lo querría
hacer. Incluso tampoco se ha aparecido siempre a un tipo
especial de vidente, sino a varios de diferentes edades,
estaturas, razas, educación, y formas de vida. Esto puede
sugerir que las apariciones no son producto de la
imaginación. No dependen ni del momento ni del lugar, ni del
deseo ni de la oración de los peregrinos o de los chicos,
sino más bien de la voluntad de Aquel quien lo permite.
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